Lejos de Malvinas (Por Sergio Mercurio)

La navidad del 98, decidí pasarla en un campamento SEM TERRA. El MST nació en el estado de Paraná en Brasil, hace cerca de treinta años, compuesto originalmente por trabajadores rurales sin tierra, organizados con el objetivo de hacer cumplir la ley de reforma agraria del gobierno de Sarney que permitía que las grandes extensiones de tierra improductiva fueran ocupadas para ser trabajadas.

A partir de allí los semterra enfrentaron la injusticia de grandes terratenientes que contrataron asesinos para enfrentarlos. En el 98 eran casi prohibidos. Yo quería conocerlos y se me ocurrió hacer un intercambio de una función por la noche de navidad con ellos.

Me subieron a una carreta y empecé a visitar uno a uno a los ocupantes. En medio de la nada, nos detuvimos en una cabaña, había dentro dos hombres de unos cincuenta años, tomando mate. Charlamos.

¿De qué pueden hablar un argentino y un brasileño en su primer encuentro? ¿Futbol? 
No, eso es el imaginario de los que miran la televisión en un sillón mientras pasan los canales con su control remoto. Piense. No son dos prototipos de sus países. 

Yo era algo así como un joven que terminó hace un tiempo y está viajando y, ellos dos hombres que han caminado con una valija desvencijada durante meses, buscando un lugar donde poder trabajar la tierra sin ser tratados como esclavos. Ellos han enfrentado los rifles con la templanza del que ya ha perdido todo. Esos dos hombres hablaron conmigo y muchas veces vuelvo a ese lugar de ensueños. 

Uno me extendió el mate y después de confirmar que yo era argentino me dijo asi:

“¿Cómo pudieron sobrellevar ese sufrimiento?” Juro que no sabía de qué me hablaba. Lo miré extrañado.

“Nosotros sentimos que eso era algo muy triste vivirlo”, continuó diciendo. Ahí, yo me perdí. Quedé sostenido en el aire, suspendido, mirando a este hombre, con las manos rasgadas, la piel curtida y un saco que había vivido en otros cuerpos. 

Fue él quien me sacó de esa incertidumbre cuando agregó.

“Debe ser terrible vivir una guerra. Nosotros nos entristecimos mucho por ustedes, por su pueblo. ¿Cuántos años ya pasaron de la guerra de Malvinas?”

Ahí caí en la cuenta de algo más profundo que los cálculos del año 82 al 98, caí en la cuenta, que yo no recordaba que mi país había estado en guerra, y sospeché que como yo, eran muchos los que no recordábamos uno de los momentos más tristes de nuestra historia y vino a mi la frase de Vicente Musto, “la única guerra ganada es la que no sucede”.


                                                        Publicado originalmente en "El Banfileño" por Sergio Mercurio

No hay comentarios:

Publicar un comentario