11 de Junio Día del Héroe de Malvinas Banfileño

El 14 de junio de 1982 terminaba la guerra de Malvinas con su tendal de caídos, heridos, y sobrevivientes, ese día comenzaba también la posguerra. A partir de ese día y con el tiempo, muchos de esos caídos, heridos y/o sobrevivientes serían reconocidos como héroes.

El tema es que en general 
se destaca con ese "honorable título" a quienes contribuyeron con sus acciones de combate a matar o generar daños considerables al enemigo.  
Y la duda es "¿que tipo de héroes queremos tener?" en Argentina, o mas localmente, en Banfield (pues es la sociedad la que usa ese titulo para reconocer a quien quiera).  

Creo que en el ámbito militar puede tener cierto sentido el distinguir aquellas personas y acciones que provocan daño, destrucción y muerte, pero en un entorno más “civil” considero que lo que debe aprovecharse y destacarse de las guerras son aquellos hechos y acciones que sirvan a la comunidad, que tengan aplicación en la vida diaria. 


Hechos que sirvan de ejemplo, que puedan ser replicados, que sumen al día a día, que muestren la entrega, el compañerismo, la abnegación, la solidaridad que surgen cuando se está unido y luchando por un ideal justo, cuando existe cohesión y apoyo en los grupos y se avanza en pos de lograr un objetivo común.

Se “va a la guerra” para defender intereses “comunes”, “superiores” (¿?) que nos inculcan desde chicos como muy importantes, pero cuando “se está en la guerra” nadie se acuerda de ellos, y por lo que se lucha es por la propia vida y por la de los compañeros. No existe otra cosa. 
Y es ahí cuando surgen la entrega, el compañerismo, la “abnegación” de los que yo creo son los verdaderos y rescatables “héroes”.

Estos héroes no son temibles gladiadores, ni eximios guerreros. No son “rambos o terminators”. Son seres “tremendamente humanos” a los que no les importa arriesgar o llegar incluso a perder su vida por salvar a otros, por apoyar a sus compañeros, por no abandonarlos. Personas que jamás traicionarían sus principios y creencias, convencidas de que lo que buscan es para el bien de todos. 

Eso creo es lo que debiera ser reconocido por la sociedad ("civil"). 

Los militares que alaben su armamento, y la destrucción y la muerte que pueden lograr con ellos. Para eso están despues de todo. 

Creo que desde la “civilidad” debemos destacar otras cosas, otros valores que sirvan para construir, para unir, para crecer, para ser mejores.

Por eso, el caso de Marcelo Daniel Massad debe ser reconocido y recordado siempre, porque él cayó en la noche del 11 de junio de 1982 cuando por su propia iniciativa, por sus creencias, por sus valores, prefirió ir a avisar a un grupo de compañeros que no habían escuchado la voz de replegarse ante la fuerte y feroz ofensiva enemiga. 

No era una opción para Marcelo Daniel Massad, en esos días soldado, salvarse él y abandonar a su suerte a parte de su equipo.

Marcelo fue alcanzado esa noche por fuego enemigo cuando se disponía a seguir a sus compañeros, a los que había ido a buscar arriesgando su vida para que ellos también se pudiesen replegar y salvarse. Ellos pudieron hacerlo, él no tuvo esa suerte.

Por eso considero tan importante la movida realizada este domingo para instaurar el 11 de Junio como Día del Héroe de Malvinas Banfileño en memoria del soldado Marcelo Daniel Massad.

La propuesta (100 % "civil" y bien alejada de los cuarteles) fue impulsada por la agrupación Soy de Banfield y promovida por varias organizaciones culturales del barrio, tuvo el apoyo y participación de múltiples grupos sociales.  

Durante la jornada se realizaron cuadros y murales que quedarán expuestos en la estación de trenes del Ferrocarril Roca de Banfield, y en la terminal de transferencia de pasajeros adjunta a la misma. 

Participaron en las pintadas artistas locales entre los que se destacan Jorge Gionco y Checho Perrone, y varias agrupaciones Banfileñas como Solo Banfield y Banfileños del Roca.

Se realizó también la proyección de la película “Locos de la Bandera” de Julio Cardoso, y el especial “MP3, Islas Malvinas” producido por Cesar Canessa. 

La jornada contó con la cobertura radial completa por parte de la radio “Ecos de Malvinas”, de la Secundaria 3 “Héroes de Malvinas” que trabaja constantemente en la memoria sobre el tema Malvinas. 

Se llevó a cabo un taller de barriletes para que participen los más chicos, con motivos banfileños y malvineros y pinturas alusivas a la paz y a Malvinas. 

Y desde luego no faltaron choripanes para todos para acompañar la jornada.







“Papi, andá hablar al club, deciles que me guarden el puesto de arquero, cuando vuelva quiero defender los colores del club así como ahora estoy defendiendo la patria” había escrito unos días antes de caer en Malvinas Marcelo en una carta a sus padres. 
Un ejemplo.


CCH




Lejos de Malvinas (Por Sergio Mercurio)

La navidad del 98, decidí pasarla en un campamento SEM TERRA. El MST nació en el estado de Paraná en Brasil, hace cerca de treinta años, compuesto originalmente por trabajadores rurales sin tierra, organizados con el objetivo de hacer cumplir la ley de reforma agraria del gobierno de Sarney que permitía que las grandes extensiones de tierra improductiva fueran ocupadas para ser trabajadas.

A partir de allí los semterra enfrentaron la injusticia de grandes terratenientes que contrataron asesinos para enfrentarlos. En el 98 eran casi prohibidos. Yo quería conocerlos y se me ocurrió hacer un intercambio de una función por la noche de navidad con ellos.

Me subieron a una carreta y empecé a visitar uno a uno a los ocupantes. En medio de la nada, nos detuvimos en una cabaña, había dentro dos hombres de unos cincuenta años, tomando mate. Charlamos.

¿De qué pueden hablar un argentino y un brasileño en su primer encuentro? ¿Futbol? 
No, eso es el imaginario de los que miran la televisión en un sillón mientras pasan los canales con su control remoto. Piense. No son dos prototipos de sus países. 

Yo era algo así como un joven que terminó hace un tiempo y está viajando y, ellos dos hombres que han caminado con una valija desvencijada durante meses, buscando un lugar donde poder trabajar la tierra sin ser tratados como esclavos. Ellos han enfrentado los rifles con la templanza del que ya ha perdido todo. Esos dos hombres hablaron conmigo y muchas veces vuelvo a ese lugar de ensueños. 

Uno me extendió el mate y después de confirmar que yo era argentino me dijo asi:

“¿Cómo pudieron sobrellevar ese sufrimiento?” Juro que no sabía de qué me hablaba. Lo miré extrañado.

“Nosotros sentimos que eso era algo muy triste vivirlo”, continuó diciendo. Ahí, yo me perdí. Quedé sostenido en el aire, suspendido, mirando a este hombre, con las manos rasgadas, la piel curtida y un saco que había vivido en otros cuerpos. 

Fue él quien me sacó de esa incertidumbre cuando agregó.

“Debe ser terrible vivir una guerra. Nosotros nos entristecimos mucho por ustedes, por su pueblo. ¿Cuántos años ya pasaron de la guerra de Malvinas?”

Ahí caí en la cuenta de algo más profundo que los cálculos del año 82 al 98, caí en la cuenta, que yo no recordaba que mi país había estado en guerra, y sospeché que como yo, eran muchos los que no recordábamos uno de los momentos más tristes de nuestra historia y vino a mi la frase de Vicente Musto, “la única guerra ganada es la que no sucede”.


                                                        Publicado originalmente en "El Banfileño" por Sergio Mercurio